HISTORIA DE LA DESAPARECIDA

Unos jóvenes, hartos de estar hartos, deciden huir. No es un buen día, porque es 20 de junio de 1993 y hace mucho calor para atravesar el desierto. Hay que cruzar el Muro que está lejos. Hay que salir hacia otro lado para que nadie sospeche, y volverse en un recodo del camino para tomar rumbo. No hay agua, hay alguna jaima donde ir a pedir, pero no hay que decir. Seguir el camino. Es de noche. El Muro está ahí. Hay minas y postas militares. No se puede andar por tu propia tierra. Cruzar el muro está prohibido, pero no se sabe por qué. La MINURSO hace dos años que está instalada y vigila el alto el fuego. Los muchachos corren cuando ven a los militares marroquíes, corren sin saber porque es de noche. Pum pum. Nadie sabe dónde ha quedado el otro. Mariam Lahmadi fue detenida junto a otro muchacho que quedó perdido. Tres lograron huir y pasar al otro lado, y correr y correr hasta sentirse libres. Fatma no pudo. Después de seis meses Mariam fue liberada, aún no se sabe cuál fue su delito. Los delincuentes que la detuvieron y la golpearon después, tienen uno con nombre conocido: detención arbitraria y tortura. Y tienen otro que se alarga hasta nuestros días en el caso de Fatma: desaparición forzada.

 

Cuando pienso en ella me impacta mucho. Estoy muy afectada. Siempre recuerdo que estaba junto a mi hermana y en un momento ha desaparecido de esta forma dramática, sin saber cómo, dónde. Las dos estábamos en el colegio. Para mi familia, mi mamá… siempre en las fiestas, en noches y en días, diariamente pensaba en mi hermana. No puedo olvidarla. A pesar de que lo intento, pero no puedo. Mariam Lahmadi.