Desaparecidxs Saharauis

Desde la invasión en 1975 hasta prácticamente 1993, existen registradas centenares de desapariciones forzadas, siendo seguramente muchas más personas, pues no existen registros de la época y habiendo sido desparecidas muchas de ellas desaparecidos durante el éxodo, es difícil de precisar la cifra exacta.

Estas desapariciones forzadas fueron responsabilidad de diferentes fuerzas de la policía, gendarmería o ejército, y los perpetradores son en muchos casos personas conocidas por los familiares a los que nunca se ha investigado ni juzgado. 

El Grupo de Trabajo de Naciones Unidas contra la Desaparición Forzada o Involuntaria llevó a cabo una visita a Marruecos de la que realizó un informe en 2010. En dicho informe se analiza la práctica de desaparición forzada tal y como ha sido utilizada por las autoridades marroquíes y se incluyen varias referencias a su naturaleza sistemática y a la situación de impunidad sobre las desapariciones en el Sáhara Occidental.

En el Sáhara Occidental, una gran parte de la represión, desde la invasión hasta el inicio de la década de los años 90, se dio a través de las desapariciones forzadas en las que las víctimas eran mantenidas incomunicadas, apenas con vida, en unas condiciones de detención extremas en centros clandestinos.

Este tipo de desaparición forzada temporal tuvo un enorme impacto en las propias víctimas durante muchos años, pero también en la sociedad saharaui debido al terror que la desaparición forzada supone.

Entre 1975 y 1996 hubo cerca de 464 desaparecidos forzados, durante diferente tiempo, en centros clandestinos y que fueron posteriormente liberados, entre ellos, se incluye un grupo de prisioneros de guerra no reconocidos durante años y que fueron liberados en 1996. 

Las desapariciones forzada han sido hombres, mujeres e incluso niños y niñas que desaparecieron en el Sáhara Occidental y que procedían de los más diversos sectores sociales, teniendo como única característica común el hecho de ser saharauis.
Finalmente, algunas desapariciones forzadas se produjeron aún después, en 1992 y 1993. 

En 1991, fruto del Acuerdo de Alto el Fuego firmado por el Estado marroquí y el Frente POLISARIO que incluía la liberación de detenidos y presos políticos, el Estado marroquí llevó a cabo la liberación de las personas que estaban detenidas en centros clandestinos. El régimen marroquí había negado la existencia de estos detenidos durante dieciséis años.
Marruecos aunque ha firmado la Convención Internacional para la protección de todas las personas contra las desapariciones forzadas, ha rechazado el Punto 1 del Art. 42 (ver Nota al pie nº 10, en Pág. 4), por lo cual no se siente influida por las indicaciones del Comité.

Hasta el año 2021, en que acaban los 4 años de su mandato, el presidente es Ayat Mohammed de Marruecos, aunque puede ser reelegido otra vez para otros 4 años más.

En el Grupo de Trabajo sobre las Desapariciones Forzadas o Involuntarias está también la señora Houria Es-Slami (Marruecos), persona bien relacionada con el majzén. 

El Sahara Occidental, vivía una situación de conflicto armado. Algunas de las víctimas son personas que luchaban contra la ocupación Marroquí. Pero no sólo a ellas, también a las personas que apoyaban la lucha con comida, curas o refugio a los combatientes. Incluso, sin participar de ninguna forma en la lucha, también podías desaparecer, sólo por ser saharaui. Fueron hombres, mujeres, niños y niñas, personas con DNI español, incluso a familias enteras.

Aunque reconocida por más de cincuenta países, y co-fundadora de la Unión Africana, la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), es el último territorio sin descolonizar de África, y… no puede firmar, ni tiene voz en todos los espacios.